Avances de la recta final de El Secreto de Puente Viejo: Estupor al conocerse la lider de los Arcángeles, y Emilia confiesa su incurable enfermedad

Rosa y Doña Begoña ingresan en un psiquiátrico, D.Ignacio y la marquesa dan un paso más en su relación.

El final de El secreto de Puente Viejo se acerca y aquí te contamos algunas de las tramas que pondrán fin a esta exitosa serie de las sobremesas de Antena 3 TV.



Marta pierde al niño que esperaba y Ramón es asesinado

Los gritos de Ramón despiertan a la familia, pero cuando intentan que se explique, es incapaz de articular palabra. Manuela, consciente de lo ocurrido, le abofetea, y le impide acercarse.




El Dr. informa que Marta se recuperará, pero ha perdido él bebe. D. Ignacio intenta consolar a su yerno, pero cuando Manuela hace referencia al cuerpo amoratado de Marta, Ramón alega que se cayó. D. Ignacio detecta que su yerno está mintiendo y el ama de llaves debe frenarlo para evitar que se lance contra él. Marta entra en crisis al escuchar que ha perdido él bebe y confiesa a su madre que Ramón le pegó.

Rosa cuenta a su marido lo ocurrido y Adolfo reacciona con una furia que Rosa no puede calmar. Doña Begoña deambula por el jardín y D. Ignacio trata de frenar a Adolfo, decidido a matar a su cuñado.  Pablo avisa a Carolina que celebraran su boda en quince días. La marquesa visita a D. Ignacio para tratar el asunto de J. Pierre, pero al conocer lo sucedido, decide posponer esa conversación. Doña Begoña coincide con Ramón y mientras charla y le prepara una tila, lo asesina.

La marquesa anuncia a los arcángeles que se suspenden las reuniones y para evitar filtraciones, las acciones se harán en células reducidas y las órdenes vendrán de arriba, señalando al líder que dirige, encapuchado, la asamblea. El capitán Huertas discute con D. Filiberto sobre política y le previene sobre la importancia de luchar por lo que uno cree, pero dentro de la legalidad y aprovecha para comentarle la bala recibida por Alicia, pero el sacerdote esquiva el asunto y culpa a la alcaldesa.

Francisca se descubre como líder de los arcángeles ante D. Filiberto y le  encarga ser su brazo ejecutor en las próximas acciones anti republicanas. Tomas se pone a la defensiva y se niega a permitir que J. Pierre revise el estado financiero de la mina, pero el francés le reprocha su hostilidad y le asegura que sus celos le delatan.

Matías sugiere a su madre enviar noticias a Cuba sobre Raimundo, pero su madre, con cierto nerviosismo, decide que es mejor esperar a que su padre se recupere. Alicia pide a su padre que le indique el nombre del empresario que le ofreció un trabajo con pésimas condiciones, cree que, desde el ayuntamiento, quizá puedan atajarse ciertas prácticas abusivas.

Tomas confiesa que salvo a Alicia

Emilia sigue tirada en el suelo, tras la estampida general, pero Matías, Mauricio y los del colmado, se acercan a ella y tratan de reanimarla. El Dr. Clemente aconseja que Emilia sea examinada en el hospital, pero ella se niega. Pierre ilusiona a la marquesa dibujando un futuro junto a su hijo Adolfo en Paris. Doña Isabel se deja llevar por el entusiasmo y el francés saborea su manipulación.

Un equipo de cine ha llegado a Puente Viejo y Antoñita se dispone a participar en unas pruebas para buscar actrices. Contamos con el cameo de Gloria Serra, de Equipo de Investigación de laSexta, que interpreta a una actriz del rodaje. Antoñita sale de la prueba muy ofendida y cuando explica lo ocurrido a Marcela y Onésimo, este último, reacciona y se enfrenta al equipo de rodaje dejando atónita a la muchacha.

Dolores, la del colmado, intuye que Antoñita suspira por su sobrino, pero ésta lo niega, solo está agradecida por su gesto. Antoñita escucha como Onésimo dice pestes de ella y se marcha dolida, pero él va detrás y en medio de su disputa, terminan besándose apasionadamente. Onésimo se presenta en La Habana como un Don Juan enamorado.

Marta recibe la inquietante visita de Rosa que le amenaza, si vuelve a acercarse a Adolfo. Doña Begoña atiende con cierta desgana los requerimientos de Manuela y se sorprende, al comprobar que la gobernanta ha cambiado su actitud y se presta a comportarse como lo que es, el ama de llaves y no alguien de la familia. Lo que ignora Doña Begoña es que Manuela está fingiendo, decidida a proteger a la familia.

Carolina se desahoga con Pablo, tiene remordimientos por lo sucedido y está asustada de la frialdad de su madre. D. Ignacio se horroriza al comprobar, como su mujer intenta pasar página y olvidar todo lo ocurrido, pero llega Marta preguntando por su marido y la madre le dice la verdad: lo ha matado ella.

El capitán informa a Alicia que no han podido capturar a nadie y ante la extrañeza de la alcaldesa, confiesa que intuye cierto descuido entre sus hombres. Tomas recibe la visita de Alicia que le pregunta abiertamente, si fue él, quien la rescató del ataque sufrido en el callejón. Tomas reconoce a Alicia que fue quién la salvó y la alcaldesa deduce que pertenece a los arcángeles y por eso conocía el complot, pero cuando intenta saber quiénes son sus miembros, Tomas le advierte que no les delatará.

Onésimo y Antoñita se proponen casarse en secreto

Alicia y el capitán someten al mosén a un severo interrogatorio, pero no logran su confesión y aunque reconocen no tener pruebas, deciden que pase la noche en el cuartelillo. El capitán informa a Alicia y Mauricio que debe liberar a D. Filiberto por orden de sus superiores, no tiene modo de retenerlo y el exalcalde aconseja a Alicia, elegir mejor sus batallas y apostar solo por las que pueda ganar.

Francisca interrumpe sus cavilaciones y le comenta que confía en que su detención le haya hecho reflexionar y reforzar sus convicciones. D. Filiberto le asegura que así es y la Montenegro le ordena cumplir con su juramento y atacar la fábrica de Solozábal, republicano convencido y le advierte que tiene explosivos como para volar el pueblo entero si fuera necesario

Marta sigue en shock, tratando de asimilar que su madre ha matado a Ramón, pero llega Carolina que intenta aliviar su desconsuelo y le pide que se reponga para su boda, la necesita más que nunca. Adolfo coincide con Marta y lamentan la dificultad que tienen para ocultar sus verdaderos sentimientos. Rosa se asombra de la naturalidad con la que su madre habla del crimen y del alivio que sintió al clavarle la aguja a su yerno. Pablo sale del despacho de D. Ignacio y estalla una bomba en la hojalatería.

Mauricio y el capitán coinciden con Tomas que aprovecha para informarles que se ha mudado y ahora reside, provisionalmente, de alquiler. Reconoce sus desavenencias con su madre, pero pronto se centran en comentar sobre Maqueda y su inquietante desaparición. Aunque todo parece indicar que se ha marchado voluntariamente, Tomas no olvida la paliza que le dieron los que pretendían comprar la mina y su posible implicación en esta extraña ausencia.

Onésimo propone a Antoñita una boda secreta que formalice su amor y les permita vivir juntos. Urrutia llega a casa un tanto enfermo y su mujer le presiona, para que deje ese trabajo donde le explotan, pero su marido insiste en que, a su edad, es lo mejor que puede encontrar.

Pierre manipula a su hijo y le confiesa que no se fía de Tomas, cree que ha heredado el perverso carácter de su padre y previene a Adolfo contra lo que su hermano pueda estar cavilando.

Rosa culpa del crimen de Ramón a Su marido Adolfo para vengarse de él

Ignacio se recupera de la impresión y busca entre los escombros a Pablo al que encuentra herido. Carolina se angustia al saber que Pablo está herido, pero el Dr. Clemente informa que está fuera de peligro. Urrutia se acerca a la fábrica y allí se reconcilia con D. Ignacio y decide ponerse a trabajar de inmediato en la valoración de daños. Vuelven a ser un equipo.

Rosa recrea morbosamente los detalles que su madre le dio sobre la muerte de Ramón y su marido se asombra al percibir en ella cierta confusión, pero Rosa, en pleno brote le asegura que está todo en orden. A solas, Rosa esconde en la chaqueta de su marido la aguja con la que su madre mató a Ramón y llama a la Policía.

El Capitán se presenta en La Casona para informar que el cadáver de Ramón ha aparecido. Viene a registrar la casa e interrogar a Adolfo ya que hay una denuncia anónima lo incrimina. Doña Begoña repasa detalles y comprende que ha sido su hija Rosa la delatora e informa de ello a D. Ignacio y de su convicción de que Rosa ha heredado su patología mental. Deciden que Marta acuda a La Habana para prevenir a Adolfo.

El capitán encuentra la aguja en la chaqueta de Adolfo. Doña Begoña tiene una delicada conversación con Rosa y ésta, termina por reconocer los celos y la denuncia. Además, su madre, descubre que su embarazo era fingido. Doña Begoña informa a su marido de lo que ocurre con Rosa y su decisión de que vaya al sanatorio de Austria donde le trataron a ella; según parece, la hija está dispuesta.

D. Ignacio quiere exculpar a Adolfo y que Doña Begoña asuma su autoría, pero esta se niega. El capitán quiere detener a Adolfo, pero el empresario le explica las circunstancias de la muerte de Ramón, le asegura que Adolfo es inocente.

El capitán y la alcaldesa informan a los vecinos de la explosión y Matías apunta a los arcángeles como los autores del atentado. D. Filiberto está desesperado y siente que muchos vecinos lo acusan del bombazo. Decide pedir ayuda a Francisca, pero ésta se incomoda, le advierte que su presencia le compromete y le deja solo ante el peligro.

Tomas informa a su madre de lo ocurrido y acusa directamente a los arcángeles, pero la marquesa no está informada y niega tener algo que ver. Su hijo le exige saber quién dirige la organización y descubre que la líder, en la sombra, es Francisca Montenegro.

Tomas interroga a J. Pierre por el capataz y sugiere que puede estar muerto dado que ha aparecido un cadáver. El francés cae en la trampa que le ha tendido Tomas, al acercarse al lugar del crimen para verificar que el capataz sigue allí, pero Tomas le ha seguido y se enfrenta a él. J. Pierre reacciona agresivo y le advierte que lo matará, como hizo con su padre y como hará con su madre, pero ignora que el capitán, Adolfo y la marquesa, escuchan la disputa y el capitán decide intervenir y detenerlo.

Onésimo y Antoñita se han casado, pero no han podido aún tener su noche de bodas y en el colmado le aconsejan posponerlo hasta que se calmen las cosas. Marcela sorprende a Emilia llorando y ésta, finalmente, le reconoce que sufre una enfermedad sin cura.

Al hostal llegan para alojarse una pareja. Cameo de Cristina Pedroche y Roberto Brasero. Según comentan, alguien les ha hablado de este pintoresco pueblo y vienen a conocerlo

Emilia se sincera con Marcela y le cuenta que, al saber su diagnóstico, decidió alejarse de Alfonso y el resto para evitarles un sufrimiento mayor. Le ruega que no se lo diga a su hijo. Matías desahoga con Marcela su frustración por la inexplicable actitud de su madre y su esposa intenta quitarle hierro, pero Matías advierte la tensión de Marcela y le exige saber lo que oculta. Matías se encara con su madre y le reprocha haberle ocultado su enfermedad.

Doña Begoña y D. Ignacio informan a Carolina y Marta de lo sucedido con Rosa y su próximo ingreso en el sanatorio Austriaco. Adolfo se presenta para despedirse, antes de ponerse a salvo, pero Marta decide que irá con él. Rosa se presenta con un cuchillo y logra neutralizar a Carolina y amenazar a todos con matarla. Solo Doña Begoña logra persuadirla para que suelte a su hermana, asegurándole que nunca se perdonará si le hace daño. Doña Begoña está dando a Rosa los últimos consejos antes de enviarla al sanatorio, pero D. Ignacio interviene para informarle que ella le acompañara, ya que también necesita atenciones.

Francisca ordena a Lázaro quemar la Iglesia y aprovechar la confusión para provocar el linchamiento de D. Filiberto y que sea la turba quien acabe con él. Es D. Ignacio, in extremis, el que sacude sus conciencias y apela a la sensatez parta evitar su muerte. Lázaro informa a Francisca del plan frustrado por Solozábal.

La marquesa sorprende a Onésimo ocupando su salón como un marqués y le abronca, pero interviene Antoñita y le convence que lo mejor es que se aloje allí con ella y trabaje ayudando como contable en la mina. Doña Isabel ha citado a D. Ignacio para pedirle perdón por haberle juzgado tan mal, alegando que J. Pierre la engañó, poniéndole en su contra. D. Ignacio acepta sus disculpas, pero le pide tiempo para reiniciar algo más íntimo, como la marquesa parece sugerir.

Al hostal llegan para alojarse una pareja. Cameo de Cristina Pedroche y Roberto Brasero. Según comentan, alguien les ha hablado de este pintoresco pueblo y vienen a conocerlo.