El secreto de Puente Viejo

Sebastián resulta no ser una víctima sino cómplice de Ayala


  • La Guardia Civil busca a Lázaro pero resulta que desapareció el día que violaron a María, lo cual lo convierte automáticamente en sospechoso
  • Francisca ha tomado una decisión: no sucumbirá al chantaje de Ayala
  • Rosario le cuenta a María que Gonzalo se ha quedado en Puente Viejo por ella

En el capítulo de mañana
La información que aporta María no da muchas pistas para localizar a su agresor. Fernando no quiere que molesten más a María. Sugiere, sin acusar, el nombre de Lázaro. La Guardia Civil viene buscando a Lázaro pero resulta que desapareció el día que violaron a María, lo cual lo convierte automáticamente en sospechoso.

Candela encuentra a Pía con Evarista, una vieja amiga. Pía miente, no hay de qué preocuparse. Evarista quiere cobrar, de lo contrario dirá a todos que la muerte de un niño pesa sobre su conciencia.

Francisca ha tomado una decisión: no sucumbirá al chantaje de Ayala. Entretanto, María no se traga más mentiras baratas, sabe que pasa algo con su madrina y quiere saber qué es.
Francisca, secuestrada, mantiene su postura de no claudicar y no se arredra cuando se llevan a Sebastián.

Rosario le cuenta a María que Gonzalo se ha quedado en Puente Viejo por ella. María lo manda llamar y le pide disculpas. El otro día estaba desorientada, pero el mensaje es el mismo: sigue tu camino. Quintina se esfuerza al máximo, pero su representación resulta grotesca y suena a engañifa. La merienda que les ofrecen tras la actuación, es aún peor.

Luis está preocupado por la falta de noticias de su amante, pero no quiere agobiar a Soledad. Olmo ya sabe cuál el secreto que Jesús guardaba tan celosamente: es homosexual. La historia que cuenta Sebastián no se sustenta y resulta que no es una víctima, sino que está en connivencia con Ayala, él también está detrás del dinero de Francisca Montenegro.


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