El secreto de Puente Viejo

Se produce el esperado encuentro entre Francisca y Mauricio


Este viernes en El secreto de Puente Viejo… El capitán Huertas responde a Pablo que fue su padre quien decidió ponerle vigilancia tras la inesperada irrupción de su compañero de cuartel. D. Ignacio  le insiste en extremar precauciones, el joven desconfía, cree lo aprovecha para controlar su relación con Carolina. Solozábal le avisa que en casa le espera una sorpresa.

En La Casona Adolfo, Manuela y las tres hermanas, quieren celebrar su entrada pública en la familia y le agasajan con regalos, pero Pablo encaja mal los honores y se marcha. D. Ignacio llega a La Casona con urgencia, su hija Rosa  le explica que ha venido la marquesa,  quiere hablar con él.

Marcela reconoce que necesita tiempo para volver a confiar en Matías, aunque éste le asegura que el encuentro con Alicia fue casual. Damián pregunta a Alicia por su trabajo en la mina y por sus comentarios deduce que está satisfecha y cómoda Alicia sorprende a su madre leyendo los libros que le pasó, pero Encarnación le confiesa que no entiende nada y decide buscar el método para que su madre comprenda.

Adolfo, cuenta a su hermano, el cálido encuentro con Marta y Tomas le hace reflexionar sobre el futuro con Rosa, si aún, no ha podido olvidar a su hermana.

Francisca, por fin, se digna a recibir a Mauricio que, muy emocionado, se pone a su servicio para lo que necesite, pero la de Montenegro se muestra distante y poco locuaz. Su viejo capataz le refiere la visita de Raimundo y su extrañeza al no ser recibido, pero Francisca se excusa, alegando que está en casa ajena y debe aceptar las reglas de cortesía de la marquesa.

Mauricio encuentra a Marta, decidida a dimitir como concejala, está muy decepcionada con la dejadez de alcalde pero este le ruega que reconsidere su dimisión explicándole la estrecha relación que ha tendido con Francisca. Iñigo intenta acercarse a la marquesa, la echa de menos, pero Doña Isabel lo evita y no cede a su insistencia. Le recuerda que nunca podrá hacerla feliz, sus necesidades son otras y el capataz se marcha derrotado.