El secreto de Puente Viejo

Puente Viejo se inundará en pocas horas


Este viernes en El secreto de Puente Viejo… El teniente Cepeda comunica a Carmelo y Severo que el agua  se encuentra a unos 60 metros del centro de Puente Viejo. Le piden que detenga el llenado hasta que García Morales pueda gestionarlo, pero Cepeda cree que su labor le exige continuar.

Carmelo tranquiliza a Alfonso que teme ser denunciado, se ha expuesto demasiado rescatando a García-Morales. Matías irrumpe rabioso, expresando su impotencia por las circunstancias y ni su padre ni Carmelo logran calmarlo.

Severo pregunta a Carmelo por su propuesta de retomar la fabricación de galletas, pero  el alcalde ha decidido tomar distancia y encontrarse de nuevo. El teniente Cepeda llega para avisar que el agua se está acercando e inundará la plaza en horas.

Armero insiste en saber sobre el negocio de Prudencio y éste le adelanta que se trata de un préstamo elevado. Lola comenta a Consuelo sus planes de futuro y le invita a sumarse a ellos, pero ésta, le explica que debe quedarse con sus amigos, le preocupa la tozudez de Matías, empeñado en quedarse, aunque las aguas les lleguen al cuello. Prudencio sigue con su trampa y, a pesar del miedo, comenta a Lola que marcha a rematar el cebo para que Armero pique.

Berengario y Marina le agradecen a D. Anselmo el apoyo que no han encontrado en otros vecinos y le confían sus planes de dar con Esther y tratar de enderezarla. Deciden coordinarse para recoger  y salvar del agua enseres y liturgias, a falta de un milagro que detenga el agua.

Dolores se dedica a pegar la hebra sobre D. Berengario, criticando su proceder y jactándose de que ella lo vio venir. Marina ha localizado a una íntima amiga de Esther y espera su llamada con anhelo.

Mauricio sigue indagando y pregunta a Dolores por si sabe de Fe, pero ésta le sugiere que pregunte a Francisca, que seguro sabe más. Marcela comenta con Matías los enseres que hay que preparar para la partida, pero éste se muestra frío y calculador, se niega a marchar, hay que luchar y defenderse de este atropello.

En La Casona, Raimundo comenta las escasas  posibilidades que hay de detener el llenado. Dependen de que García-Morales se recupere, pero no hay tiempo y no es seguro que lo hiciera, aunque Raimundo cree que está arrepentido. Calculan los equipajes e inventario de enseres que Francisca quiere llevarse ya que según Raimundo, en menos de 48 horas, la plaza tendrá agua, al estilo Venecia.