El secreto de Puente Viejo

«No me compadezcas», María Castañeda, una Mujer corajuda del siglo XX


Capítulo 971, me quedo con esta frase de María Castañeda: ¡No me compadezcas, lo doy por bien empleado! y a pesar de que en un principio pensé, que María no llegaría a nada por un motivo u otro, ahora tengo que decir que le doy un diez, a la decisión de María. Si, ya se que muchos me diréis “¡qué carajo estás diciendo!” y sé que a muchos no les gustará ni la decisión que ha tomado ni mi defensa por ello, y pondrán el grito al cielo, pero que yo, voy a argumentar.

No voy a entrar en criticar la trama de María, que a mí personalmente me encanta, ya que ella es toda pasión, y así lo demuestra. Nos lo está demostrando con la determinación de la madurez con la que está tomando las riendas de su vida. Una mujer en aquellos años no era nada. Salvo en algunas excepciones.. o tenías arrestos y dinero, y aun así, si no eras astuta te anulaban, o lo pasabas muy mal.

Nos hemos de situar en 1921, nada más ni nada menos.. así que hacer un esfuerzo y trasladémonos allí, en aquellos días, y en aquella situación. Veamos: Cuando el falso Tristán ha entrado en la alcoba y se ha encontrado a María, esta solo ha podido hacer ¡justo lo que ha hecho!  Y os diré porque creo que ha sido.

Muchas pensarán( como yo lo he hecho en su momento) porque no ha salido cuando Fe ha interrumpido y picado a la puerta? Pues precisamente porque entonces el Cubano hubiera atado cabos… y eso no era bueno, ni para su investigación, ni para sus planes. Es un impostor, listo como un ratón de campo, que ha puesto en jaque a la Doña, nadie lo ha hecho hasta el momento, ¡solo él!, que ha conseguido cazar al capataz, humillarlo frente a Francisca, amenazarla en su despacho con una pistola y salir indemne de su osadía.

Ha jugado con Francisca Montengro, se ha instalado en su salón, compartido alimentos, licores y apellido. Un hombre de mucho cuidado, y María se lo huele. Igual que intuía, y que sabe a ciencia cierta, después de todo su sacrificio, que es un impostor.

Por todo ello, María, tiene que llegar hasta el final, sea como sea. por amor a Gonzalo, por saber la verdad. Así que, ¿porque no hacerlo de la única manera que entiende que el cubano caerá de bruces a sus pies? Ahora, y después de su entrega le tiene comiendo de la mano, o eso parece, está más cerca que nunca de demostrar esa verdad que oculta, tras su apellido, y astuta como es, lo conseguirá, no en vano, ha tenido una excelente maestra.

Y sí, es cierto que para actuar así, se han de tener unas tragaderas que no veas, pero en aquellos días, y en situaciones límites, la mujer tuvo que hacer uso de lo que tenía más a mano, y en esa situación y en ese momento, María, igual que muchas de nuestras abuelas, tuvieron que hacer de tripas corazón, para conseguir desde un mendrugo de pan que echarse a la boca, a cobijo, o algún tipo de ayuda, para echar para adelante, como fuera, mordiendo su dolor y tragando el acíbar que la vida les iba dando a cuenta gotas.

Para la mujer, lo importante era vivir, para poder seguir adelante, para poder ayudar a los suyos, padres, hijos, hermanos, maridos prisioneros, y por lamentable que sea, y aunque ahora lo veamos como una humillación inaceptable ( que lo es) muchísimas de nuestras mujeres, ante situaciones desesperadas y adversas de su vida, era la única manera, de conseguir una salida a una situación desesperada.

Creo, que María, tenía que atraer al cubano como fuera, que no sospechara que había entrado en su alcoba por otra razón que no fuera él, y así darle tiempo para hacer lo que después nos han demostrado que ha hecho, conseguir averiguar que era realmente un impostor.Tener una prueba fehaciente de ello. Ahora, por fin, y con la prueba en su mano, puede pedir ayuda al padre Anselmo.

Y en el momento de su sacrificio, en el momento de la entrega, la fuerza del amor, y de saber que su esposo puede estar vivo, le ayudó a poder culminar lo que hizo, y  ha actuar como lo hizo.Ya dejó claro, en anteriores capítulos que el cubano, no puede morir, ni irse de allí, sin explicar lo que sabe de Gonzalo.

En estos capítulos María me está demostrando lo grande que es. Una mujer como pocas, dispuesta a todo hasta llegar a la verdad. Nunca se ha arredrado por nada, ni por nadie, ha sido violentada, maltratada, humillada, pero ella siempre ha estado entera, fuerte, y ha sabido seguir hacia delante, y todo por su fortaleza de espíritu y su amor.

Ahora, al igual que antaño, tiene que vivir momentos muy duros, pero María a pesar de su juventud, es toda una mujer, y es ella, la que ahora maneja los hilos de su vida y de su entorno, y de momento, no los quiere romper, y yo le aplaudo el gesto.

Ahora, tendrá que seguir el juego a su ‘cuñado’, hasta que el padre Anselmo le ayude a descubrir la verdad, y como bien ha dicho en la cocina, frente al único apoyo que tiene, Fe.

“No me compadezcas, lo doy por bien empleado, si esto me lleva a saber que ha sido de Gonzalo” su esfuerzo, habrá valido la pena.