El secreto de Puente Viejo

La locura se apodera de un desaquilibrado Fernando Mesía


Tras haber recibido la visita de Prudencio y comprobar que todo sigue saliendo como él se esperaba, Fernando Mesía coge un importante cuaderno de su escritorio. En la intimidad del despacho, el joven se sienta en el suelo para repetir una y otra vez la misma frase: “Yo soy Fernando Mesía, yo soy Fernando Mesía”. ¿Se estará volviendo loco ante la ausencia de Francisca Montenegro?