El secreto de Puente Viejo

La ‘locura’ de Aurora en ‘El secreto de Puente Viejo’, ¿una trama demasiado realista?


Semana dura en ‘El secreto de Puente Viejo‘. María renunciando a su hija para investigar la desaparición de Gonzalo, Inés embarazada y encerrada, Francisca atormentada por unas misteriosas velas… Y Aurora fuera del manicomio al que fue condenada. Esta última debería ser una buena noticia, pero lo que la joven llevaba tanto tiempo deseando al final se volvió su peor pesadilla.

Tan solo unos días atrás Aurora era una mujer decidida, fuerte y valiente.  Sin embargo, actualmente no queda nada de esa muchacha capaz de luchar contra todo aquel que se cruzase en su camino. Se ha convertido en un ser frágil y asustadizo, que no aguanta ni siquiera el contacto de sus familiares o de Conrado.

Pero, ¿de verdad los métodos utilizados en los sanatorios de aquella época eran tan crueles?  Si algo caracteriza a “El Secreto de Puente Viejo” es la manera con la que tratan los temas ocurridos a principios del siglo XX. Desde los oficios típicos hasta las tradiciones, pasando por escenarios como la cárcel, la universidad o el hospital. Todo se encuentra tratado con gran cuidado para recrear a la perfección un tiempo que sentimos ya muy lejano.

Con este tema ha ocurrido algo parecido, ya que los manicomios del siglo pasado utilizaban técnicas como hidroterapia, electroshock o diferentes métodos de tortura. En esa época estas instituciones no tenían fines terapéuticos, sino que se dedicaban a aislar a los enfermos de la sociedad. Justo lo que han hecho con Aurora, aunque con una gran diferencia: ella estaba totalmente sana cuando fue castigada a permanecer en un sanatorio.

Las malas artes de doña Francisca y su primo Fulgencio han dado lugar a un nuevo personaje, muy alejado de lo que era hace tan solo unos días. Ahora todos sus seres queridos tendrán que emplearse a fondo para lograr recuperar a la Aurora del principio. Una tarea difícil, pero que están obligados a realizar si desean rescatarla de ese estado en el que la han abstraído.

Llegados a este punto, tras unos capítulos repletos de estremecedoras escenas, solo nos queda preguntarnos: ¿resulta indispensable mostrar escenas tan realistas para que el público entienda cómo era la sociedad en aquella época? ¿O, por el contrario, se puede realizar de una manera más sutil y delicada?