El secreto de Puente Viejo

Avance semanal de ‘El secreto de Puente Viejo’: Puente Viejo devorado por el fuego


La semana del 2 al 6 de septiembre en ‘El secreto de Puente Viejo‘…

Capítulo 2159 (Lunes, 9 de Septiembre): Alfonso, Emilia, María y los niños se van juntos a Cuba

Irene avisa a Carmelo que habrá que planificar la evacuación de los que quedan, en 24 horas hay que desalojar, pero Matías se niega, no hay modo de convencerle. Marcela decide que sean Raimundo y María quienes lo persuadan y junto a Emilia y Alfonso se reúnen para intentarlo.

Matías parece que claudica y acepta marcharse, pero  irrumpe García–Morales, débil y agotado, para comunicarles que ha dado órdenes y el agua empezara a retirarse. Puente Viejo se librará de quedar bajo las aguas para siempre y por último, aconseja a Emilia y Alfonso que se vayan cuanto antes porque no tiene competencia para indultarles.

La alegría de todos es mayúscula y la noticia corre de boca en boca. García-Morales presentará un informe técnico que desaconseje el llenado total, tal y como en su día se lo sugirió Carmelo. Ignoran que Fernando Mesia, escucha detrás de la puerta las últimas novedades.

Marina descubre que Mónica, la íntima amiga de Esther, desapareció de su casa hace una semana, después de recibir una llamada de su hija. Están juntas y algo traman. Teme que su hija y esa amiga corran peligro y que Samuel, con el que se llamaba desde Puente Viejo, les haga daño. Marina, por su cuenta, decide llamar de nuevo a Samuel, pero justo cuando va a explicarse, Berengario le hace colgar.

Marcela comenta a Lola la sinrazón de Matías, está enrocado y se niega a marcharse. Lola, confía en qué Prudencio logre zafarse de las exigencias de Armero.  Prudencio  cuenta al usurero que el negocio que barruntaba se ha ido al traste, no se fía del sujeto que pide 10.000 pesetas ni de su solvencia para devolverlo. Armero se queda contrariado. Prudencio tiene claro que no trabajará para él y que de un modo u otro, se irán a Roma con su hermano. Prudencio recoge documentos para su traslado cuando irrumpe Armero con las diez mil pesetas necesarias para prestarlas.

Francisca y Mauricio despachan novedades, les queda poco tiempo, los vecinos se van y el teniente se presenta para informar que Fernando sigue sin aparecer. María comenta con sus padres que ya ha hablado con Gonzalo y están dispuestos a darse otra oportunidad, se marcha a Cuba con los niños. Alfonso y Emilia, también deben irse y, le sugieren que haga primero una parada en Paris y de ahí, salir todos juntos para Cuba a disfrutar de una buena temporada en familia.

Capítulo 2160 (Martes, 10 de Septiembre): Fernando confiesa todos sus crímenes

Irene, Severo y Carmelo planifican evacuación y reciben aviso  que el agua empieza a bajar. Fernando se retira de su escucha aprovechando la alegría de los de adentro. Se presenta el teniente Cepeda para decirles que García-Morales ha muerto, pero dejando todo arreglado y les entrega la documentación con el informe que explica los tecnicismos por los que no se debe anegar Puente Viejo. Todos alaban la memoria del difunto.

Armero insiste en arriesgarse, pide ver los avales y se sorprende al leer que tiene piso, coche y finca, no atiende a Prudencio que teme que sean falsos. Armero, demasiado codicioso, asume el riesgo encantado. Prudencio y Lola salen a escape de allí, pero tienen una conmovedora despedida de Matías al que le entrega el negocio de la bodega y dicen adiós a Marcela, Matías y Consuelo; en ese momento, llegan Berengario y Marina y se marchan todos juntos a la estación. Armero regresa a la bodega en pleno incendio, se sabe ya engañado y entra con ímpetu provocando que las llamas se aviven.

Berengario ha hecho sus averiguaciones y sabe que Esther y su amiga se encuentran en casa de Samuel. Viajarán allí, pero sin levantar sospechas y así evitar que puedan escapar. Berengario se despide de D. Anselmo, ambos celebran la buena nueva de Puente Viejo y  se desean lo mejor para el futuro.

María explica a Francisca y Raimundo sus planes de futuro y será Raimundo quien convenza a su mujer que es lo mejor para ella y deben aceptarlo.

Fernando prepara antorchas inflamables e incendia el pueblo como venganza. Comienza a darse la voz de alarma y Marcela se preocupa por María que, al parecer, se adelantó en su regreso a La Casona, después de despedirse y temen por ella.

Cavilan por saber que ha podido suceder y D. Anselmo recuerda que vio a alguien con una antorcha, por lo que deducen que puede ser Fernando el pirómano. Matías organiza a los vecinos tratando de apagar las llamas. Llegan Tiburcio y Gracia con cubos y palanganas que se reparten entre todos para hacer una cadena humana. Llega D. Anselmo y les cuenta que La Casona también está ardiendo y Raimundo, Emilia y Alfonso, se  horrorizan pensando en los suyos.

Fernando está incendiando La Casona. Francisca, Maria y los niños escapan por el pasadizo que da al bosque, pero María decide quedarse y enfrentarse a Fernando, no ve otra opción más segura. Se lo encuentra en pleno delirio, reprochando a todos su desprecio y asegurándole que todo lo ha hecho por ella. Confiesa todos sus desmanes, la muerte de su esposa, el soborno al Dr. Carrillo para asegurarse su parálisis, la muerte de Vilches, el incendio de Puente Viejo.

Capítulo 2161 (Miércoles, 11 de Septiembre):  Comienza la nueva temporada que nos traslada a Septiembre de 1930

Fernando se sorprende al descubrir las intenciones de María, pero no se arredra y se acerca. María ya ha tomado su decisión.

Irene y Severo, junto a su niño, tienen todo listo para marchar y aparece Carmelo del que Severo se despide con enorme tristeza. Emilia y Alfonso junto a María y los niños se despiden de Marcela y Matías. Los primeros marcharán a Paris y de ahí, a Cuba, donde María se reunirá con Gonzalo para darse una oportunidad.

Matías quiere resistir en Puente Viejo, aunque a Marcela, no parece que le ilusiona demasiado. Francisca y Raimundo tienen todo dispuesto para marchar a la capital, pero antes se despiden de Mauricio al que Francisca sorprende con un regalo, un billete a Montevideo para encontrarse allí con su amada Fe. Despedida emotiva de los tres.

Una cortinilla nos marca la transición a Septiembre de 1930.

Ignacio despacha con su encargado, Jesús Urrutia, sobre los rendimientos de la fábrica en agosto y la marcha de las hijas del primero que regresan, como cada verano, a Bilbao. Las tres hijas de D. Ignacio charlan sobre su regreso a Bilbao. La mayor, Marta, se promete disfrutar y salir, quiere quitarse el peso del luto que lleva desde que murió su prometido y tomar las riendas de su vida. La mediana, Rosa, piensa en cultivarse, estudiara derecho y planifica como defenderse de los estudiantes que no se lo pondrán fácil. Por último, la pequeña Carolina, protesta porque no quiere regresar a Bilbao, cuando aparece Pablo al que preguntan si sabe que le ocurre a Carolina, y éste, no sabe qué responder.

Encarnación, cocinera y mujer de Urrutia, prepara la cena de despedida de las niñas, cuando aparece, enojada, su hija pequeña Alicia, que reprocha a su madre el esmero y dedicación que pone en las hijas de Solozábal. En el aperitivo, D. Ignacio charla con D. Filiberto, párroco local, el Capitán Huertas, mando de la Benemérita, Mauricio (ex capataz de Francisca y ahora alcalde) y Urrutia, mano derecha del empresario. Llegan las hijas y, por último, Pablo, anunciando con una carta que lo mandan a filas. Carolina, la menor, se desmaya al escucharlo. D. Ignacio la ve tan frágil que decide retrasar su marcha a Bilbao dos semanas, las mayores parten al día siguiente.

En la estación, las chicas tropiezan  con un atractivo y distinguido joven que regresa a casa, pero se hace el interesado y se despide sin revelar su nombre. En ese instante, irrumpen en la estación hombres armados que en nombre de la revolución, arrinconan a todos los viajeros.

En ‘la Habana’ conocemos a Tomás, el hijo de la Marquesa de El Viso, que se  encuentra preocupado por el retraso de los pagos a los jornaleros. Lo está comentando con  Iñigo Maqueda, el capataz de la mina, justo cuando irrumpe la Marquesa que firma los pagos, no sin antes quejarse de lo ingratos que son los mineros y de exigir mano dura a su hijo y capataz.

La Marquesa despacha con Antoñita, su doncella, los detalles para la cena de recibimiento de su otro hijo, Adolfo, cuando irrumpe Tomás, avisándole de una invitación en La Casona para despedir a las hijas de Solozábal que regresan a Bilbao. La marquesa, como cada año, decide no asistir y pide a Tomás que se disculpe.

En el colmado, repintado y con aire de tienda de ultramarinos,  Dolores y Tiburcio despachan un pedido especial para La Marquesa de El Viso  y se quejan de las deudas y los aprietos vividos. Llega Mauricio, y chismean sobre la Marquesa y su negocio al comprar las minas de los Molero. A Dolores, le recuerda a Francisca Montenegro, pero Mauricio asegura que como su antigua jefa, no hay ninguna.

En el bar del Hostal, Marcela charla con Hipólito sobre ciertos cambios en Puente Viejo, como la alcaldía de Mauricio, la muerte de Gracia, la mujer de Hipólito y la ausencia de Matías, sin detallar más. Aparece Tomás, último cliente del día y en la intimidad, se abrazan con anhelo.

Capítulo 2162 (Jueves, 12 de Septiembre): Adolfo y las hijas de D. Ignacio secuestradas en la estación

En la estación, los asaltantes deciden liberar a los que, por sus trazas, parecen trabajadores. Adolfo, intenta simularlo, pero fracasa y es retenido junto a las hijas de Solozábal que han sido reconocidas.

Los asaltantes exigen la liberación de ciertos  presos revolucionarios. Adolfo trata de serenar los ánimos de las chicas, pero éstas, sobre todo Marta, le reprochan su intento de fuga y aunque les sugiere escapar con él, termina enfadándose con ellas, por su falta de confianza.

El capitán Huertas irrumpe en la charla entre D. Ignacio y Pablo, justo cuando el joven está dispuesto a confesar algo, pero la gravedad de la noticia del secuestro, por parte de un comité revolucionario local, anula el resto. El Capitán opina que el gobierno no negociara. Carolina está muy nerviosa, se siente culpable y, ni Manuela, ni Pablo, logran calmar su desasosiego.

Urrutia trabaja en la fábrica y Encarnación se acerca para saber nuevas sobre el secuestro, su marido teme que Alicia, hija de ambos, pueda estar de algún modo involucrada. D. Ignacio habla con Urrutia para tratar de resolver ellos mismos el conflicto y evitar problemas.

Dolores echa cuentas, van apretados y se lamentan que su hijo Hipólito, ahora tesorero municipal, ya no puede ayudarles tanto, pero reconocen que se ha centrado mucho y que el dinero de su sueldo, lo manda a los padres de Gracia que son los que cuidan de la pequeña, a falta de su madre.

Iñigo Maqueda, el capataz de la mina, intenta conseguir una carta de recomendación para que el sobrino de Cosme, uno de los mineros, consiga una beca. Conociendo a la marquesa y temiendo su negativa, decide pedírselo al párroco local, D. Filiberto, pero éste, no se pronuncia.

Maqueda aprovecha para sondear a Cosme sobre el malestar de los mineros y éste le asegura, que la falta de apoyo de la marquesa no augura nada bueno. En ‘La Habana’ esperan la llegada de Adolfo, pero su hermano Tomás llega con la noticia del secuestro de viajeros en la estación.

Tomás comenta con su madre que las hijas de D. Ignacio están retenidas en el secuestro y que quizá su padre tenga noticias frescas y pueda compartirlas, pero la marquesa no está dispuesta a pedirle ayuda. Tomás comparte sus temores con Marcela, no sabe seguro si Adolfo está secuestrado, o no llegó, como tenía previsto.

Iñigo se acerca a la marquesa por si tiene novedades del secuestro, ella no sabe más, pero está convencida que su hijo Adolfo es un caradura y sabrá manejarse. Su trato con ella a solas, es de tuteo y cercanía, aunque ella se mantiene entera, Iñigo se acerca a acariciarla con cierta intimidad.

Capítulo 2163 (Viernes, 13 de Septiembre): La marquesa interviene para terminar con el secuestro donde está su hijo Adolfo retenido

Ignacio explica a Urrutia su plan para negociar con los rebeldes. Carolina sigue angustiada y Manuela le sugiere escribir a su madre, Doña Begoña, al sanatorio Austriaco donde reside, pero Carolina lo ve inútil, cree que le requisarán la carta.

Pablo y Encarnación encuentran una nota en la que D. Ignacio informa de sus intenciones y al Capitán Huertas le parece una irresponsabilidad y un peligro exponerse tanto. D. Ignacio y Urrutia, consiguen infiltrarse y se presentan ante “Juan el pata liebre”. El empresario trata de que los asaltantes reflexionen, les sugiere que cedan y liberen a los secuestrados, teme que el gobierno exija  mano dura y el desenlace sea sangriento. Los llevan junto al resto de rehenes D. Ignacio comprueba que sus hijas están bien y conoce a Adolfo.

Mauricio despacha con el Capitán Huertas noticias sobre el secuestro e irrumpe la marquesa exigiendo mano dura y comunicándoles que cree, que su hijo Adolfo, está entre los secuestrados y necesita estar informada de cualquier novedad.

Antoñita comenta con Maqueda lo preocupada que está por la marquesa y el devenir del secuestro, teme que la cosa empeore y su señora sufra. Le debe mucho y no quiere verle mal. La marquesa está nerviosa y enfadada al saber que D. Ignacio e Urrutia se han infiltrado para negociar. Pide a su hijo Tomás que haga algo, pero éste le recuerda que sería un error y no está dispuesto a arriesgarse.

Cosme pregunta a Maqueda sobre su carta de recomendación y el capataz, evitando la verdad, le da largas. Tomás visita a Marcela y le comenta que se ha negado a intervenir en el secuestro como pretendía su madre, algo que la posadera aplaude.

 

 

 

 

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