El secreto de Puente Viejo

Así fue el regreso de Jordi Coll a ‘Puente Viejo’: María y Gonzalo marchan a Cuba para ser felices


Gonzalo ha conseguido volver a Puente Viejo. Por fin se ha producido el esperado regreso del pequeño Martín. La intuición de María era acertada, no había muerto, y ha podido reencontrarse con su marido. Después de meses de incertidumbre sobre su paradero, por fin han conseguido reunirse junto con su hija Esperanza.

La pareja abandona Puente Viejo junto con su hijita para poder vivir felices, sin que las artimañas de Francisca les arruine su felicidad. Para ello ha sido necesario un intrincado plan por medio del cual han hecho creer que han fallecido los tres. Marchan a Cuba para poder tener una oportunidad de llevar una vida normal.

Por medio de flashbacks contados por Emilia y Alfonso entre otros, hemos podido conocer lo que realmente le sucedió a Gonzalo. María, tras disparar a doña Francisca, se disponía a rematarla en el suelo en venganza por haber asesinado a Gonzalo. Justo en ese momento apareció un hombre gritando que no lo hiciera. Al acercarse y quitarse la bufanda, la sorpresa de María fue máxima al comprobar que era Gonzalo, su esposo, que había conseguido salvarse y volver.

Al parecer, cuando llegó a Cuba se topó con Leonardo, quien se hizo pasar por el hombre de confianza de doña Pilar, a quien Gonzalo iba buscando. Consiguió que éste confiara en él y le contase la historia familiar. Tras tener toda la información, disparó a Gonzalo y le dejó tirado en un cenagal para que muriera. Pero un hombre les había seguido la pista, el verdadero hijo de Tristán y doña Pilar. Le rescató y curó sus heridas, ayudándolo finalmente a volver a España para ir en busca de María y Esperanza.

Gonzalo puso al tanto de todo a don Anselmo y familiares de María, que rápidamente fueron a ayudarles. Para tratar de evitar que la justicia les separase, decidieron urdir un plan para que pudieran huir: fingir la muerte de María y Esperanza. A Gonzalo ya le habían dado por muerto así que no había problema, sólo tendría que ocultarse.

Recordando el modo en que Fernando Mesía se había ocultado en su día al saltar al río con Esperanza, decidieron poner en práctica el mismo método. María saltaría a un saliente que hay y se escondería en la cueva, fingiendo así la muerte de ambas. De esta forma dejarían de buscarles y podrían irse los tres juntos, lejos de doña Francisca. Lejos de todo y sin amenazas, serían una familia feliz.

María y Gonzalo se van, su historia ha encontrado su fin, un final feliz. Han prometido regresar cuando no haya amenaza alguna para su tranquilidad, cuando doña Francisca ya no les pueda hacer nada. Mientras, habrá que disfrutar de las tramas que se seguirán desarrollando en este pequeño pueblo.

Mediante este vídeo, Loreto Mauleón y Jordi Coll, los actores que dan vida a María y Gonzalo, hablan del fin del rodaje y de lo que ha supuesto esta época en la serie para ellos. Ambos se encuentran contentos con el final de sus personajes y agradecen la oportunidad que se les ha dado. Ambos desean lo mejor para Gonzalo, María y Esperanza.

Así empezó todo

Todo comenzó el día en que llegó al Jaral una carta dirigida a Tristán, padre de Gonzalo y Aurora. Una mujer de su pasado, doña Pilar, se ponía en contacto con él porque le quedaba poco tiempo de vida y debía contarle algo crucial. Gonzalo así decidió emprender un viaje que le llevaría hasta la lejana Cuba en busca de la que suponía había sido una amante de su padre. Su intuición le decía que podía tener un hermano, y no se equivocaba.

El problema llegó cuando se presentó en Puente Viejo un hombre que afirmaba ser Tristán Castro, hijo de doña Pilar y Tristán. Junto con él portaba un ataúd. Asegurabaque en él reposaban los restos de Gonzalo, fallecido a causa de una terrible enfermedad. Mucho lloraron los puentevejinos ante la muerte de uno de sus habitantes más queridos.

Sin embargo, María nunca se dejó engañar. Dudaba de las intenciones y la identidad de Tristán, así que decidió abrir el ataúd y ver si realmente allí reposaban los restos de Gonzalo. Cuán grande fue su alegría al ver que se encontraba lleno de arena, que allí no había ningún cuerpo y menos aún el de su amado esposo.

Ante esta situación decidió aceptar la proposición que le hiciera doña Francisca de trasladarse a la Casona para alejarse del recuerdo de Gonzalo. Pero sus intenciones realmente eran las de averiguar quién era realmente el hombre que había llegado de Cuba, qué había pasado y si la Montenegro estaba involucrada en ello.

Tras semanas de indagaciones, descubrió que realmente Tristán se llamaba Leonardo Céspedes, que no tenía relación alguna con su familia y que se trataba de un peligroso sicario. Éste se dio cuenta de las pesquisas de María y secuestró a Esperanza. A cambio pedía el resto del dinero que la doña le debía.

María rápidamente ató cabos y acusó a doña Francisca de ser quien había ideado todo, quien había contratado al cubano para acabar con la vida de Gonzalo. Logró convencerla en parte de que no le había contratado para asesinarle, sino simplemente para dificultar que encontrase a doña Pilar en Cuba.

Cuando María fue al intercambio con Leonardo, éste no quería entregarle a la niña. Afirmaba que de esta manera se aseguraría de que doña Francisca no le matase. También le contó la verdad, que le había contratado para matar a Gonzalo y que le había disparado y abandonado en un cenagal. Tras la confesión, doña Francisca le disparó y acabó con su vida. María, sabiendo la verdad, disparó contra la doña. Y el desenlace es el que ya sabemos. Esperemos que consigan alcanzar realmente su felicidad.